
Banderas verdes en el ejercicio
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En colaboración con Dra. Grettel Sanabria, psicóloga, socióloga.
Desde niños nos enseñan a ver el ejercicio como algo competitivo, siendo el más fuerte o veloz, el mejor.
Pero, ¿qué pasa cuando no estamos interesados en competir, cuándo no nos interesa pasar por el cansancio, dolor y construir la disciplina de entrenar porque no vemos motivación para hacerlo?: pues nos alejamos, perdemos el interés y buscamos otras actividades más afines a nuestro gusto, que nos brinden más placer o motivación sin tanto esfuerzo.
Ahí específicamente radica el problema y les hago estas preguntas:
¿Porqué no nos enseñaron desde niños que el ejercicio o deporte luce diferente en cada uno de nosotros, que puedo explorar cuál ejercicio es el que más me gusta hasta encontrarlo, o que mis habilidades no son las mismas que la de mis pares?
¿Quién se tomó el tiempo para explicarnos desde muy pequeños los beneficios más allá de los físicos, la conexión emocional y mental que podemos alcanzar al movernos de la manera que más nos plazca y resuene con nuestro cuerpo?
Lamentablemente asociamos ejercicio solamente con aspecto y salud física. Y seamos sinceros, ¿cuántos de nosotros ya siendo adultos, tratamos de retomarlo para encajar en una sociedad motivada por el aspecto físico con metas muy poco flexibles e irreales? ¿cuántos hacemos resoluciones de año nuevo forzando al ejercicio a aparecer en nuestras vidas en forma de "retos de 21 días" o "100 abdominales al día para bajar la pancita"?
Con obvia razón el ejercicio o movimiento se queda poco con nosotros, si no logramos verlo mas que una herramienta para bajar de peso, no obtenemos resultados rápidos o peor aún, nos lesionamos por no tomar las medidas pertinentes.
Y es que así como otros hábitos que se quedan para siempre en nuestras vidas y con pocas expectativas y esfuerzo no dudamos en hacerlos; el ejercicio puede también tomar un espacio a lo largo de nuestra vida, en todos sus escenarios y altibajos.
Te dejo 5 banderas verdes para lograr que el ejercicio siempre esté presente y cambiés el mindset de que solo sirve para verte mejor:
1. Me concentro en como me siento y no solo en como me veo:
Empezar a hacer ejercicio con una mentalidad poco compasiva de cómo me veo, o de lo mucho que debo cambiar mi cuerpo, no nos va a dar motivación para arrancar; pero si pienso en el ejercicio como ese momento para desconectarme del trabajo y del estrés, donde voy a tomarme el tiempo para sentir texturas, observar el paisaje, o escuchar mi música favorita, muy probablemente fluyás sin darte cuenta del paso del tiempo.
2. Yo decido conscientemente cómo moverme:
Si estás consciente de tus gustos, tus habilidades, tus emociones, probablemente no irás a hacer una hora de spinning con tu amiga, porque no es lo que te gusta; si no que buscarás qué se siente mejor, puede ser: caminar, bailar, brincar la cuerda, nadar, etc. También recordá que no debes moverte siempre a la misma intensidad, nuestra vida no es lineal, no mantenemos la misma energía siempre y hay eventos que cambian nuestra rutina (convertirnos en padres, enfermedades, compromisos, etc).
Una banderita roja por acá: evitá la comparación. Si hacés equis ejercicio solo porque te gustaría verte como fulano, ahí no es; no necesitás hacer lo mismo que hace tu amiga o amigo para que funcione, hacé lo que te apasione.
3. Es válido no siempre disfrutarlo:
El movimiento deberíamos realizarlo sin expectativas, esto incluye si no pude terminar la rutina, no pude hacer ejercicio toda la semana, no cumplí el tiempo establecido o no pude dar el 100%.
Siempre recordá que te movés por vos, no le debés explicaciones a nadie si no pudiste hacer las cosas como planeabas. Habrán semanas que pases super activ@ y otras que no te moviste, lo importante es que el movimiento sea siempre parte de tu vida y no renunciés a él. Recordá honrar tu cuerpo y escucharlo.
4. Logramos identificar entre cansancio y pereza:
Mejorar nuestra relación con el ejercicio también mejora nuestra relación con el descanso. El descanso es una de las partes más importantes si queremos ver resultados físicos y mentales. Un estilo de vida saludable necesita del descanso para la reparación de todos nuestros órganos y procesar nuestras emociones.
Si logro identificar que estoy cansad@ porque no dormí bien, es responsable no hacer ejercicio porque estaríamos poniendo en un mayor estrés a nuestro cuerpo, así como también es valido tomarme días libres si no me siento dispuest@ a moverme. La clave está en identificar entre uno y otro para poder evitar culpabilidad y darle propósito a tu día.
5. Disfruto de escoger moverme de diferentes maneras:
Parece obvio, pero no es tan obvio. Muchas veces nos apegamos a una rutina y forzamos que se ajuste a nuestra vida y a cualquiera de sus eventos. Esto es solo predisponernos al fracaso.
Existen mil maneras de movernos que al conocerlas y conocernos, estamos abriendo un abanico de oportunidades que se ajusten a nuestro día. Pensémoslo así: ¿Te ponés la misma ropa para las diferentes ocasiones sociales? Muy probablemente no, si tenés una fiesta te vestís acorde, pero si vas al trabajo todo cambia. Lo mismo pasa con el ejercicio, usá el movimiento que más vaya acorde a tu día.
Espero que estas 5 banderas verdes te ayuden a analizar minuciosamente tu relación con el ejercicio, recordá que muchos siguen teniendo una visión corta de lo que el ejercicio puede hacer por nosotros, pero depende de vos explorar, disfrutar e incorporar un estilo de vida sostenible.